Una operación sencilla para un dispositivo pequeño Imprimir E-mail

Un pequeño dispositivoEn los últimos tiempos la implantación de marcapasos se ha ampliado a otras indicaciones, y no se ha orientado sólo a las arritmias como se venía haciendo hasta ahora.

Hoy en día también se utiliza en casos de insuficiencia cardíaca y para las arritmias cardíacas rápidas, sobre todo para las que pueden ocasionar síncopes o pérdidas de conciencia.

Su implantación se hace con anestesia local en el 90% de los casos. Sin embargo, solo un 5% de los pacientes puede necesitar sedación por un problema de nervios o por alguna otra patología que sufran, pero por lo general esta intervención no es nada complicada.

Un marcapasos no se nota, es muy plano.

Los marcapasos han evolucionado de una forma espectacular. En los últimos diez años la tecnología ha permitido que sean más pequeños, de menos peso, que tengan más prestaciones y un mayor abanico de soluciones para tratar enfermedades. Además, han mejorado mucho en fiabilidad.

Los marcapasos de nueva generación se adaptan muy bien a la frecuencia cardiaca del paciente y a sus actividades, tanto si son de un ritmo algo intenso como si la persona está en reposo. Estos aparatos saben detectar si el paciente está durmiendo, caminando o subiendo unas escaleras.

Por lo que respecta a las baterías, en teoría deberían tener una mayor duración, pero al añadirse nuevas prestaciones al marcapasos la duración no ha variado mucho. Si se exigen más aplicaciones técnicas, la batería se consume más. Así, la duración de éstas está establecida en unos 8-10 años. Cuando se precisa un cambio el paciente debe someterse a una sencilla intervención que consiste en una pequeña escisión.

Los especialistas coinciden al afirmar que, tras la implantación de un marcapasos, los pacientes manifiestan sentirse seguros otra vez. Su corazón late de forma regular de nuevo, y se ven capaces de volver a conducir, caminar despreocupados, etc.

 
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