Obesidad y ejercicio Imprimir E-mail
ObesidadRecomendaciones en la práctica de ejercicio en personas con diabetes:

TIPO DE EJERCICIO
Caminar es el ejercicio óptimo al principio, ya que resulta sencillo, apenas entraña riesgo de lesiones y genera un gasto energético previsible y regular. Como alternativa, en fases iniciales, también puedes realizar ejercicios acuáticos, natación a ritmo suave o bicicleta estática con baja resistencia al pedaleo.


DURACIÓN

No es preciso realizar una única sesión por día, sino que puede fragmentarse en distintas fases. Para perder peso es necesario alcanzar periodos largos de práctica de ejercicio, de una hora al día en una única sesión o en varios períodos de mínimo diez minutos de duración.


FRECUENCIA

El número de días de práctica de ejercicio físico a la semana, debe ser alto para conseguir un aumento en el consumo de oxígeno y del gasto energético de una forma sostenida. Como mínimo debe realizarse cinco días a la semana y, de forma ideal, cada día.


INTENSIDAD

Inicialmente, la intensidad del ejercicio debe ser baja. A medida que el programa avance y mejore nuestra condición física, podemos intensificarla.


VELOCIDAD DE PROGRESIÓN

ObesidadA partir del segundo o tercer mes, si la forma física mejora, se puede valorar la posibilidad de incrementar también la intensidad del ejercicio realizado. En este sentido, si bien caminar es ideal en las fases iniciales de acondicionamiento físico, resulta difícil aumentar la intensidad hasta unos niveles con los que lograr un adecuado incremento del gasto energético si no es con la duración de las sesiones. Durante esta fase, para subir la intensidad del ejercicio, podrían ser más recomendables actividades sobre bicicleta estática (se iría incrementando progresivamente la resistencia al pedaleo manteniendo el tiempo de duración de la sesión) o ejercicios en piscina, que tienen la ventaja de causar un menor impacto sobre músculos y articulaciones.


PROGRAMA DE ACTIVIDAD

Fase inicial
Se puede empezar con tres sesiones de ejercicio aeróbico, caminando a ritmo moderado en periodos de unos cinco minutos de duración máxima. A lo largo de las dos o tres primeras semanas, si no existe sobrecarga importante de las articulaciones, se puede incrementar progresivamente la duración o el número de sesiones al día. Así, se podrán realizar unas cuatro sesiones diarias (un total de media hora al día) al final de las primeras dos o tres semanas. Duraciones y evolución similar pueden aplicarse a la bicicleta estática o los ejercicios en piscina.

Fase de progresión
En este período el objetivo fundamental es que la práctica de ejercicio genere un aumento del gasto energético.

Como en muchas ocasiones el estado físico no permite realizar sesiones de alta intensidad, lo ideal es ir aumentando el tiempo de las sesiones de forma progresiva hasta llegar a una duración de una hora diaria, cinco o seis días a la semana. Si la forma física lo permite, la práctica de aerobic puede ser adecuado para progresar en duración e intensidad, sobre todo si se practica en el agua (aquagym).

Fase de mantenimiento
Uno de los problemas más frecuentes es la elevada tasa de abandono de la práctica de ejercicio en personas obesas o con sobrepeso. Algunas de las causas más habituales son:

    - La pérdida escasa de peso
    - La aparición de lesiones articulares o musculares
    - La falta de tiempo
    - El escaso nivel de autoconfianza y disciplina.

En cualquier caso, lo recomendable es realizar al menos 45 minutos de ejercicio de intensidad moderada casi todos los días. Esto se traducirá en una disminución de peso a largo plazo.

 
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